30 enero, 2016

Señora

Donde habite el olvido,

allí donde tu sombra

pasea, por el callejón

perdido de agua y

hiedra.


Donde habite el

recuerdo, caminando

inerte por calles y

charcos, se suman las

imágenes de una vida


acumulada de posos de nostalgia.


Paseos repetidos de búsqueda y encuentro,


no siempre recogidos de luna y jazmín.


Las piernas volando por adoquines de azúcar y


 la cabeza sobre las nubes del sueño.


También me he sentido extraño,


extranjero en tus callejuelas quejumbrosas,


untadas de moho y cal.


Luis, poeta sensible de angustia y tristeza,


golpeado por el desdén y el deseo.


La bella señora ,infiel y amorosa,


no quiere que la quieran cuando ella no quiere.


Es bella y caprichosa de amor y odio,


incomprensible siempre,


de olores y flores se disfraza


para arrastrarte al cieno de sus pechos.


Para hundirte en su sexo pasajero y


dejarte sin recuerdos, ni olvido.


Ingrata siempre, bella infinita.


No la entenderemos nunca


pero con ella moriremos.